Según los datos del Instituto de Estudios Turísticos (IET), el pasado
verano, la ocupación de alojamientos rurales en nuestro país alcanzó el 73%.
A este aumento de la demanda le ha seguido el consecuente incremento de la
oferta. Según los datos del INE, el número de plazas en alojamientos rurales en
nuestro país ha crecido en los últimos
años, pasando de 43.000 plazas en 2001 a más de 144.000 en 2012 .
Es fundamental, no lanzarse a la aventura, sin tener en cuenta
algunas consideraciones previas para la correcta conceptualización del mismo,
entre ellas algunas de las siguientes
1.- Entender las tendencias turísticas a nivel internacional,
¿Qué busca el turista del siglo XXI? ,¿Hacia dónde evoluciona el mercado?
2.- ¿Cómo condicionan los recursos turísticos que nos rodea y su
cultura el concepto hotelero de una casa rural?
3.- ¿Qué vende nuestra futura competencia y cómo podemos ser más
fuertes y competitivos?
4.- Si es una reforma… ¿Cómo podemos aprovechar al máximo lo que
ya existe pero agregando el máximo de valor?
5.- ¿Se entiende que es
un centro de negocio y no de ocio para el promotor?
6.- ¿Se tienen en consideración, por tanto, todas las oportunidades
de negocio que puede ofrecer?
7.- ¿Se está diseñando cada espacio funcional para aportar la
máxima rentabilidad?
8.- ¿Qué tipo de casa rural son las más rentables para nuestro público
objetivo? ¿De qué tamaño?
9.- ¿Qué servicios?
10.- ¿Qué instalaciones?
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